El barítono malagueño y la soprano Rocío Ignacio, acompañados al piano por Rubén Fernández, serán los encargados de abrir el próximo 12 de junio el ciclo Fanopera que, que se celebrará en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid. Esta primera serie de recitales convocará a los largo del año a otros tres cantantes: Fiorenza Cedolins, Leo Nucci y Aquiles Machado.
Promovido por el exfubolista Manolo Sanchís, declarado melómano, Fanopera nace vocación de llegar al mayor número de público ofreciendo entradas a precios asequibles (entre los 20 y los 50 euros).
En cuanto al programa que abordará Carlos Álvarez, la primera parte se centrará «en repertorio operístico y de canción; y la segunda, en zarzuela», un género muy presente en los conciertos de los intérpretes españoles. «Ya que no tengo oportunidad de hacer zarzuela sobre el escenario, al menos en los recitales intento cantarla», bromea.
Esto no significa que el cantante se sienta fuera del circuito lírico. «En absoluto, y también es una cuestión de respeto. No me gustaría que si yo levantara el dedo afirmando que quiero trabajar, eso supusiera que alguno de mis colegas se quedara sin hacerlo por incluirme a mí en una producción». Aunque confiesa que mira con cierta nostalgia proyectos en los que inicialmente estaba incluido y en los que ahora no participará, explica que tras su regreso, cada día disfruta más sobre el escenario. «La posibilidad de poder recomenzar me permite medirme constantemente, y a la vez disfrutar de la situación como si fuera un principiante, con la experiencia y el conocimiento ya acumulado. Lo que hace que se convierta en un privilegio».
Fischer-Dieskau
Sobre la crisis que afecta a los teatros de ópera en España, el barítono alerta sobra la posibilidad de caer en la demagogia. «Es cierto que hay determinadas parcelas de la sociedad que son muy importantes y que son básicas, pero también en situaciones como estas se arrambla con materias que pueden parecer prescindibles. Posiblemente, alguien no se ha enterado todavía que la actividad cultural también se convierte en una industria, y que es algo que hace que crezca el PIB de nuestro país, además de ser una amortización anímica para la gente que asiste a una actividad cultural. Habría que encontrar un equilibro perfecto».
Homenaje a «Miguelón»
Entre sus próximos compromisos se encuentra uno muy especial que el barítono quiere destacar: el próximo 16 de junio participará, junto a nutrido grupo de cantantes, en una gala-homenaje en el Teatro Monumental para recaudar fondos para ayudar al tenor Miguel López Galindo, más conocido como «Miguelón», que sufrió un ictus recientemente. «“Miguelón” es el ejemplo de lo que significa ser un cantante profesional en nuestro país —subraya Álvarez—. Pertenece a ese grupo de cantantes que interpretan papeles más pequeños y tienen que sobrevivir de una actividad, que muchos no consideran siquiera una profesión. Ahora, “Miguelón”, tras toda una vida trabajando, se encuentra en una situación de desamparo. Que no le echaramos una mano sería una desconsideración por nuestra parte. Los actos de solidaridad tienen que empezar por nosotros mismos».
Tras participar, «como ponente», en un seminario sobre poesía y música en Ronda, que este año estará dedicado a Rilke, en agosto protagonizará «Don Giovanni» en el Festival de Perelada; después hará una «Carmen» en Cádiz; en octubre se irá de gira con la Ópera de Viena a Japón, para hacer «Bodas de Fígaro»; y en noviembre cantará una «Traviata» en Viena. En el Real, de momento, no tiene nada. «Vi a Mortier en el ensayo de “Cyrano de Bergerac” y me dijo que esa era mi casa y que esperaríamos hasta que yo quisiera. Lo mismo que dicho antes: Yo me pongo a la cola».